<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760</id><updated>2011-07-29T06:14:44.446+02:00</updated><title type='text'>En la calle con Vera</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>17</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-116587239794297108</id><published>2006-12-11T22:24:00.003+01:00</published><updated>2010-08-12T13:35:03.516+02:00</updated><title type='text'>Sindicalistas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Hoy llego al cantón - mi centro de operaciones - con un optimismo sorprendente, con una sonrisa inexplicable, alegre, distendida, serena. Y es que hoy llego con ese aire de “paso de todo” que me hace ver las cosas desde otro punto de vista, con otra perspectiva, así, como con distancia… tanta, que hasta da miedo. Pero fijo, fijo, que alguien va y… en fin, mejor, dejémoslo.&lt;br /&gt;Entro en el vestuario y me dispongo a disfrazarme, primer y fundamental paso para comenzar mi labor. Abro la taquilla dispuesta a enfundarme en ese increíble traje verde cuando… ¿ein?, ¿¡¡pero dónde están mis cosas!!? La taquilla está desierta, más limpia que la patena, ni una mota de polvo… y claro, ni unas botas, ni un chubasquero, ni una camisa, un pantalón. Ay, que ya estoy viendo el panorama… pues a esperar, que lo que me faltaba a estas alturas era salir con mi ropa de casa. Demasiado bonito se presentaba el día. Confirmo el hecho - o más bien, hurto tan inusual - analizando cada recoveco, cada rincón, más que nada por lo insólito, que nunca se ha visto robo igual. ¡Vamos, que ya hay que ser cutre!&lt;br /&gt;Me aseguro, informo, y como no, me siento. Venga, a esperar ropita nueva. Hoy ya he echado la mañana… eso pienso yo, porque me la traen como el rayo, menudos son estos cuando se trata de trabajar. Todo, todo, menos mis botas, ese componente básico sin el que no salgo ni de coña. Así que voy, y muy resuelta, me niego a empezar. Sí, sí, pero como ya decía yo, fijo que alguien va y… &lt; Mujer que salir, no tienes por qué &gt;, me dice el sindicalista de turno en tono confidencial. Como si no lo supiese. &lt; Pero total&gt; continúa &lt; ¿estás dispuesta a quedar mal con ellos por esta tontería? &gt; &lt; ¿¡¡Cómo!!? &gt; No, seguro que no he entendido bien. Seguro, seguro, que ha querido decir otra cosa. Vamos… segurísimo. Así que, convencida de mi error, o más bien, de mi mala audición - debe de ser la edad - me apoyo en una de las barandillas que hay justo en la puerta. &lt; ¡¡¡Pero, qué haces!!! &gt; Y claro, me reincorporo de un salto. Imagino qué sé yo, que está recién pintada, que he machacado un adorable bichito que caminaba por allí sin meterse con nadie, o algo más mundano, que me he apoyado en una enorme caca de paloma. Claro, que yo, no soy sindicalista, y en mi completa ignorancia - ¿he dicho alguna vez que no doy para más? - aún no me doy cuenta de esos pequeños detalles que me hacen ser… sí, un simple peón. Lo miro atenta, con expectación, con inquietud, y con una cara de no enterarme que ni te cuento. Ya lo dije, no pertenezco a la élite, al sindicato, esa gran familia… &lt; el sindicato &gt; palabras que salen de su boca de un golpe, quién sabe si habrán pasado por su cerebro, pero así que las lanza el tío sin cortarse. Miro la barandilla, lo miro a él y cómo no, me miro sí, el culo aferrándome a la idea de que en el fondo, él piensa en lo de la caca de paloma. &lt; Vamos, que te llega a ver y se te cae el pelo &gt; Ahí lo tenemos: mi representante, mi defensor, mi héroe de andar por casa. Lo dicho, alguien iba a fastidiarme el día.&lt;br /&gt;Y a todo esto, intento desviar la conversación no sea que se ponga a llorar, imaginándose al encargado llegar y verme de esta guisa. &lt; lo de que me hayan abierto la taquilla... &gt; medito sin llegar a terminar. &lt; En fin &gt; responde él - sí, el sindicalista - &lt; es por una reorganización, para evitar que haya taquillas vacías reasignándolas &gt; Ah, ahora ya está claro. Sí, sí, cristalino. Yo, en mi increíble torpeza no habría sido capaz de dar una respuesta tan elaborada y dicho sea de paso, tan acertada. Aún así me arriesgo - cuán osada es la ignorancia - y de nuevo, pregunto. &lt; Pero... &gt; y antes de que llegue a terminar - oír para creer - me habla de - me cuesta hasta decirlo - ¡la mili! obligatoria en sus tiempos, origen de increíbles anécdotas para contar y contar y… muy útil en estos casos. &lt; Y a mí me abrieron la taquilla en la mili &gt; y lo dice así, indignado pero contento, respaldando a no sé muy bien quién - de la empresa -que se había atrevido no sólo a abrir MI taquilla, sino a coger MIS cosas. Vaya, pues no sé por qué a mí me parecía raro… mejor, lo ignoro. Pero ahí que sigue, haciendo como que invierte su tiempo en salvaguardar la dignidad de los operarios - simples mortales - estrato al que dejó de pertenecer hace ya tiempo y al que, bajo ningún concepto volverá. Esto queda patente en el mismo momento en que aparece mi digamos, inmediato superior, incapaz él mismo de explicar el hecho. Yo pregunto, de nuevo sí, ¿parecía que me había quedado claro?. Él balbucea y el otro - mi defensor - babea y sonríe a la que se muestra conciliador… paso, abandono el optimismo, la sonrisa, la alegría, la distensión, la serenidad… Tomo fuerzas, aguanto la respiración y... nada, que ahora los dos se van a tomar un café. Lo último, ya lo decía yo. Qué gran día para que aparezca alguien y… en fin, mejor, dejémoslo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-116587239794297108?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/116587239794297108/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=116587239794297108' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116587239794297108'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116587239794297108'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/12/sindicalistas.html' title='Sindicalistas'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-116471588138793340</id><published>2006-11-28T13:04:00.006+01:00</published><updated>2010-08-12T13:39:25.582+02:00</updated><title type='text'>El Perfume</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Como soy una chica imprescindible - ya empiezan a darse cuenta de mi valía - me han pedido, suplicado entre lágrimas que trabaje también a diario... Vale, me han hecho un contrato de ampliación, de esos de “sigues sin librar los fines de semana y sí, además vas a currar a diario”. No si la que nace cortita... Y yo voy y digo que sí, que no me importa no librar, que soy feliz sólo con ir al cantón un lunes como el resto del mundo, que me muero por ver cómo son las mañanas de la gente normal, todos esos que ¡dios!, ¡qué vergüenza!, tienen sí - no nos rasguemos las vestiduras - ¡fines de semana!... Siempre ha habido clases.&lt;br /&gt;El caso es que, en principio, libro dos días entre semana. Que no, que no, que aquí no me dan un sábado ni aun con una enfermedad congénita que me impida coger la pala, ¡menudos son! Y no soy sólo yo la que ha picado, que somos diez cuando lo normal es no superar con mucho los cinco. Como tontas, aquí todas a pillar pasta.&lt;br /&gt;Paso por mi calle - una de tantas - y ahí está el indigente loco lanzando gapos como un descosido. Acelero a la que me aproximo que no estoy yo para una lucha de babas a estas horas y... ¡¡¡uy!!!, ¡casi hace diana en el escudo del ayuntamiento! Hay que ver, qué poquito respeto. Un salto rápido, un giro de ruedas y a punto estoy de volcar pero me mantengo intacta, y lo miro desafiante en plan Clint Eastwood en sus mejores momentos, haciéndole saber que se la está jugando... Nada que pasa, pero mucho porque ahora me dedica uno de esos ruiditos repugnantes preludio de... dejémoslo, tengo suficiente con escucharlo. Me cruzo de acera, ésta está hecha por hoy, que el trozo del guarrete ni lo miro. Estoy frente a él. No me lo quito de encima ni queriendo. Calculo la distancia. ¿Cómo andará éste de pulmones... ? Pues igual, igual, cogiendo un pelín de aire, lo mismo hasta me alcanza el tío que con la suerte que tengo... No quiero correr riesgos así que me pego a la pared del edificio - tanto que apenas puedo mover el cepillo - y a lo mío. El arroyo eso sí, ahí que se va a quedar, que no estoy por jugarme la vida a lo loco. Miro de todas formas - deformación profesional - y entre cagadita de perro y pañuelo gripal veo un sin fin de moneditas esparcidas a diestro y siniestro. Me acerco aun a riesgo de perder mi integridad en el intento y sí, efectivamente, son monedas. Vale que no euros completos pero algo es algo. Que si un céntimo por aquí, una de diez por allá. ¿Serán del loco? Dudo por un instante. Lo miro y vuelvo a dudar. Decido observar antes de pasar a la acción y sigo barriendo eso sí, sin desplazarme en exceso no me vayan a jorobar el descubrimiento. Alguien se acerca a él, le echa unas monedas y se va. Mira, ha tenido suerte, o eso es lo que creo yo en mi ingenuidad, que el tío se pone de una leche que no veas y las lanza allí donde caen, con el resto. Me acerco discretamente, cepillo en mano por si las moscas, haciendo que voy a barrer algo de todo aquello que sin desinfectar, ni sería capaz de mirar pero en fin, he ahí que me doy cuenta de que por menos de un euro éste no da ni las gracias.&lt;br /&gt;Bueno, bueno, y yo aquí dudando entre coger las sobras del indigente... soy lo peor. Cada vez, más cutre. Si lo que te digo, la indigencia a un paso. Cambio de calle no sea que se le ocurra abrirme la cabeza con una, que hay mucho incauto por ahí repartiendo calderilla.&lt;br /&gt;Paso por una perfumería, de las pequeñas, recogidas… vamos de las pijas exclusivistas, de esas a las que ni me acerco no sea que la mezcla de fragancias - mis cubos, sus perfumes… un nuevo aroma a rancio calle - me haga aún más popular en el barrio.&lt;br /&gt;El dependiente, dueño o lo que quiera que sea sale a saludarme. Que si qué tal, que si qué día tan feo, que si la navidad está a las puertas. Que digo yo, a las puertas ¿de qué?, porque a mí se me hace más de lo mismo. ¿Será que trabajo todas las fiestas? Claro que éste ni se lo imagina, tanto &lt;em&gt;glamour&lt;/em&gt; le embota el cerebro. Hace un amago de retirada cuando, ¡Oh dios!, me dice que espere. ¿Qué va a ser esta vez? Sale con un frasquito en la mano. &lt;em&gt;Chanel&lt;/em&gt;, leo con esfuerzo. Y pienso - en mi absoluta ingenuidad - &lt; ¡¡¡¡ay, que me va a regalar un frasco!!! &gt; A eso se refería con la Navidad. ¡¡Es Papá Nöel!! Como loca me pongo, que aquí los regalos no son muchos, pero si es cuando me dan el periódico y ya me emociono. Verás en casa cuando me vean entrar con, sí, un frasco de Chanel. Ya estoy más cerca de la Beckham, la Monroe de las calles… si es que donde hay estilo. Pero ¿¡qué hace!? Me acaba de pulverizar. &lt; Un poquito por aquí, otro poquito por allá &gt; dice así - en tono melódico, sin cortarse - a la que me acerca el spray a ambos lados del cuello. Y va y se larga, frasco en mano, que al perecer era de los de prueba… &lt; ¡¡pero tú!!, ¡que es mío! &gt; Como si nada así que allí me quedo, sin moneditas, sin perfume, y sí, como de costumbre, con una cara de… Nada, nunca aprenderé.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-116471588138793340?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/116471588138793340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=116471588138793340' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116471588138793340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116471588138793340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/11/el-perfume.html' title='El Perfume'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-116409996826957206</id><published>2006-11-21T09:59:00.001+01:00</published><updated>2010-08-12T13:47:53.426+02:00</updated><title type='text'>Esas Encantadoras Abuelitas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El día a día en la calle - máxime en la zona que me ha tocado en suerte - es descorazonador. El que no me ve como un árbol, me mira cual papelera móvil... eso el que llega a percibir mi presencia claro está, que al parecer soy una mezcla entre el hombre invisible y mister proper, y yo sin enterarme. Ahora, eso sí, las que nunca me abandonan, haga sol, llueva o granice - bueno igual me estoy pasando un poco pero en cualquier caso - mis incondicionales, mis fans fuera de toda duda, son ellas, mis niñas, mis jubiladas, esas dulces abuelitas sin más ocupación que sacar a pasear al perro a que esparza sus residuos allí donde le pille... a que cague vaya, que el asunto está claro.&lt;br /&gt;Hoy tengo el día de las ancianas respondonas. Sí, de las de &lt; tengo razón por encima de todo, la verdd absoluta´, y tú, simple mortal... &gt; y es ahí donde te miran por encima del hombro escudándose en la edad, que tenerla la tienen; en la experiencia, siempre dudosa; y como no, en el dinero, que cuando lo hay... En fin, que para no variar, me tocan todas a mí. Lo reconozco aunque viene a ser ya de dominio público el tema.&lt;br /&gt;Nada más salir y ya tengo el primer encontronazo. Mujer adulta - vale anciana, muy anciana - con su perro, chiwawa - una especie de rata cursi con pelito marrón - pasea alegremente por la calle, sí, mi calle. El perrito encantador olisquea, levanta la tierra de los alcorques - qué monada -, da vueltas sin sentido hasta - este momento tenía que llegar - hasta que se acerca a mí. Yo sigo a lo mío, con el cepillo del poder en mis manos, barriendo a la vez que observo esa especie de media cucaracha olfateando las ruedas de mi súper buga y por supuesto, a la anciana feliz que digamos, pasa del perro. Casi estoy por girarme - total, la media rata me resulta indiferente - cuando... &lt; ¡¡NO!!, &gt; y con este chillido de guerra me abalanzo sobre el carro con tal energía, que el perro se aparta de un salto. &lt; ¡En mi carro no!, &gt; claro, aquí estoy ofendida. &lt; Pero si no pasa nada &gt; me dice la abuela a la que analiza al perro. Sí claro, y ahora me tendré que sentir culpable porque al chucho se le ha cortado el pis. &lt; Controle a su perrito señora &gt; Ella me mira con odio. &lt; No es para tanto &gt; repite haciéndose la fuerte chiwawa en mano. Yo le devuelvo la mirada desafiante con mi súper cepillo de campeones - no hay color no - tengo todas las de ganar. Se va, el resultado era evidente: marrana cero, operaria uno. La próxima vez se lo pensará dos veces antes de infectar un carro. ¡Por dios!, ¡que hay cosas intocables en esta vida! Ya me veía oliendo a pis mañanero toda la jornada... que no es para tanto, que no es para tanto...&lt;br /&gt;Prosigo. La mañana está hecha, un poco más y me da la hora de pirarme. Se me acerca, correcto, la abuela de última hora, y yo quería pedérmelo. Que si estoy bien, que si llevo bien el trabajo, que si tengo frío, que si me tengo que cuidar... Hasta aquí pura amabilidad. Sorprendente ¿no?, y tanto que pronto empieza con lo de: &lt; que si hay mucha basura en la calle, cada vez más... &gt; y aquí ya se lanza: &lt; es que con tanto inmigrante, no hacen más que ensucier, dejar mierda por ahí, ¿verdad nena? &gt; Pone tono compasivo y yo, claro, asustada - que se me ha cortado la respiración de un golpe - con tanta exaltación. &lt; Y yo lo siento por ti &gt; me dice antes de irse, nada que al final siempre acabo dando pena. Una palmadita en el hombro, gesto de resignación, un suspirito - éste que nunca falte - de esos de "¡ay lo que nos quedará por ver!", y adiós muy buenas. Se va dejándome boquiabierta, cepillo en mano como siempre, y sin capacidad de reacción. Y encima va de dulce la tía. Me quedo pensando en la relación inmigración-suciedad que no asimilo, ¿será que soy barrendera? Es que no doy para más qué se le va a hacer.&lt;br /&gt;Minutos más tarde, cuando ya creía zanjado el tema me aborda otra. Venga y ya van tres. ¿Qué va a ser ahora?, ¿la crisis internacional, el petróleo, la caída de la bolsa, estos chinos acapara tiendas... ? Mismo comienzo, idéntica conclusión, esta vez orientada a lo económico... que ahí les duele que ni te cuento. Otra vez las clásicas preguntas preparatorias: que si estoy bien, que cómo lo llevo... ¡al grano señora, al grano! &lt; Yo lo que veo mucho ahora &gt; inicia su charlita así y yo ni pienso en lo que verá... &lt; Veo mucha inmigrante en esto de la limpieza ¿no? &gt; La ignoro que ya me empieza a superar el temita. &lt; Lo que os faltaba, ¡pobres!, que encima os quitasen el poco trabajo que tenéis &gt; y diciendo esto se va. No sé cómo tomármelo, cualquiera diría que es inducción al motín. ¡Y encima me llama pobre!, pero ¡adonde vamos a llegar!&lt;br /&gt;Prosigo, casi mejor ignorarlas, que hoy están en un plan macarra... Al poco me sale otra al paso. &lt; ¡Cuánta mierda!, &gt; así del tirón, directa al temita que quién sabe cómo terminará esta vez. &lt; Y luego dirán que son los perros &gt; dice indignada. Bueno, algo de razón tienen, pienso yo, pero claro ésta debe de ser de las de "mascota forever" tatuado en el antebrazo. &lt; Y para ti todo &gt; me dice con lástima. No voy a contestar a eso, no voy a contestar a eso. Parece que se va cuando... no, va a ser que no tengo suerte, vuelve a hacerme un último apunte que espero con resignación. &lt; Gracias &gt; dice y ahora sí, desaparece. Sin palabras, me ha dejado sin palabras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-116409996826957206?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/116409996826957206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=116409996826957206' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116409996826957206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116409996826957206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/11/esas-encantadoras-abuelitas.html' title='Esas Encantadoras Abuelitas'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-116353412102445874</id><published>2006-11-14T20:50:00.001+01:00</published><updated>2010-08-12T13:52:35.266+02:00</updated><title type='text'>El Periódico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Salimos del cantón con la fresca. Se dice, se comenta - este hombre del tiempo que tanto afirma - que va a llover. Miramos al cielo sí, como si entendiésemos algo, como si con mirar las estrellas... ¿qué pasa? aún es noche cerrada cuando empezamos a trabajar. No quiero ni pensar en ello. En fin que observamos el firmamento - tan oscuro él - como meteorólogas en paro - de esas que acaban siendo barrenderas - y efectivamente, no sacamos conclusión alguna. Va a ser por eso que estamos en paro. No, no, si no me veo yo quitándole el pan a Mario Picazo, vamos, ni proponiéndomelo. Nada que me quedo como estoy.&lt;br /&gt;Vamos dirección a nuestras respectivas zonas, medio dormidas, acompañándonos - que la charla va bien para despabilarse - en una palabra, resignadas y como no, ansiosas porque dé la hora del bocata. Intentando eso sí, no prestar mucha atención a la mierda que nos rodea, al menos hasta que sea inevitable. De pronto... ¿¡qué vemos!?: un fardo de periódicos relucientes, como recién impresos; ahí abandonados, en mitad de la calle; desperdigados unos, sobre un banco los otros. Y claro, tontas no somos, o no tanto como la gente cree, así que nos lanzamos. ¿Quién quiere uno? Sí, lo decimos así, a voces, todo esto a las siete de la mañana, que ya es tarde para cualquiera del gremio cuando aunque parezca mentira, aún hay quien duerme... La gente - escasa porqué no decirlo - se une a nuestra iniciativa “prensa para todos”. Vaya con los pijos remilgados, lo pronto que se hacen a mangar. Claro que las que quedan de pena siempre somos nosotras: las ladronas de verde, las atraca kioscos sin saberlo.&lt;br /&gt;Ya con el periódico en nuestro poder continuamos, felices por adquisición tan barata - qué bien está la información - ingenuas de nuestro hurto. Unos pasos más adelante... &lt; ¡¡eh!! ¡que aquí hay más! &gt; Yo me lanzo cual gacela. Lo bien que me va a venir esto en el desayuno. Ya me veo comparando opiniones. Uno de cada, esto es un pleno. &lt; ¡¡Pero si hay libros y todo!! &gt; Hay que ver con qué poco nos conformamos, si es lo que yo digo, cada vez, más simples... Ya estamos tocando el papel, yo el del periódico, otra la tapa de los libros, todas con gesto exaltado - que para nosotras esto es lo más parecido a la noche de reyes. Un chirrido, una puerta que se abre... &lt; ¡mierda!, la kiosquera ha llegado &gt;. Y claro, ahora entendemos que todo el material tiene dueño, es que hay que ser tupi. Nos batimos en retirada, con discreción, en silencio, y por supuesto, sin periódico, sin libro, sólo el primer alijo nos consuela. Qué se le va a hacer, menos es nada, no se nos da bien ni el hurto a pequeña escala. Pensamos en ella, la de las pérdidas, que igual le han mangado diez, o cuatro... Pues visto así, tampoco es para tanto el tema ¿no?&lt;br /&gt;Después del trabajo nos quedamos a comer - con nuestros respectivos periódicos bajo el brazo - en un Gino´s - sí, todo &lt;em&gt;glamour -&lt;/em&gt; vestidas de calle - que el verde no va con estos sitios - cualquiera diría que estamos en el Ritz , es que para nosotras, cualquier cosa nos parece fina... &lt; ¡que somos simples!, ¿no lo he dicho ya?. &gt;&lt;br /&gt;Yo me sitúo en una esquina y a mi lado se sienta una pareja, normal en un principio, o eso creo yo hasta que el tío me pide el periódico. &lt; ¿Qué?, &gt; reacciono un tanto sorprendida, y pienso que es mío, que no quiero dejárselo, que me lo va a arrugar, y mil tonterías como ésta. &lt; No lo estás leyendo ¿no? &gt; Vale, lógica aplastante porque me estoy limitando a comer un plato de pasta de los de cien gramos ocho euros. &lt; No &gt; admito tímidamente. &lt; Pues eso &gt; y el tío va y lo coge sin más. &lt; ¡Oye que es mi periódico!, &gt; pienso pero después me doy cuenta de lo injusto. Total si me ha salido gratis, y en realidad, no estoy haciendo uso de él... Medito, es que me estoy convirtiendo en una egoísta, mira que no compartir ni esto, es para flagelarme. Sí, yo soy muy así, de las del autocastigo sin razón, qué se le va a hacer.&lt;br /&gt;Sigo con mi comida despacio que por lo que cuesta, tengo que estar haciendo la digestión hasta la hora de acostarme. No, no puedo evitarlo, y miro cómo aquí mi vecino se apropia del periódico cuando le viene en gana. ¿¡¡Éste de qué va!!? Lo miro de nuevo, si es que le tendría que haber dicho algo antes, pero me pilla así, desprevenida, después del trabajo y claro, no doy para más. A punto estoy de informarle que es mío, que lo he pagado... no, esto no cuela. Me callo de nuevo. Vera, no te reconozco. Lo coge, lo suelta, lo arruga, mira una hoja, mira otra, lo cierra, lo deja de nuevo y otra vez lo coge. &lt; ¡¡Ya está bien!!, &gt; pienso, pero no, nunca caeré en el rollo de la propiedad... &lt; ¡por dios!, ¡que es un periódico! &gt;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Llega la hora de marcharse. Me pongo el abrigo, cojo el bolso y como no, mi periódico. Sí, ya sólo será mío, mi tesoro. El tío me mira y flipa. Éste se cree que me llevo una propiedad del Ginos. Lo que me faltaba, que hasta ahí no llego hombre. Comprende por fin su gran error -o eso creo- que es mío, que se ha sobrado y que debería disculparse. ¿Disculparse?, si es que sólo hago decir chorradas. Por favor, que lo último es reconocerlo. Parece mentira que aún no haya pillado esta máxima del distrito. De verdad, es que a una no la respetan ya ni aparcando el uniforme.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-116353412102445874?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/116353412102445874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=116353412102445874' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116353412102445874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116353412102445874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/11/el-peridico.html' title='El Periódico'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-116290269008255945</id><published>2006-11-07T13:09:00.000+01:00</published><updated>2006-11-07T13:31:30.096+01:00</updated><title type='text'>Llueve</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Que sí, que sí, que los días de lluvia son necesarios, que ayudan a recuperar los miles de litros que se desperdician, en la calle, que hacen desaparecer la contaminación, que no paramos de producir, que provocan el crecimiento de los árboles, que luego se talarán para hacer carreteras....pero ¿por qué siempre llueve cuando estoy trabajando?. A ver, que ya puestos, bien podría ir turnándose, vamos, para que nos tocase a todos digo yo, que hay que ser un poco equitativos. En fin, como siempre, resignación.&lt;br /&gt;A mí, no es que me moleste excesivamente, que si diluvia me paro y aquí paz y después gloria, hasta estar de vuelta en el cantón. Pero claro, hoy empieza el día con ese caer intermitente que no sabes que moja hasta estar calada del todo, vaya que cuando te quieres dar cuenta, estás de agua hasta las rodillas. La calle eso sí, queda como la patena, pero yo llevo cinco minutos de paseo y ya estoy como una sopa, chubasquero y todo porque sí, cala que da gusto. Siento algo de frío, una ligera humedad así que toco el interior de ese forro amarillo fluorescente..ante todo estilo, y noto que chorrea, vaya una mierda de impermeable, pienso, pero no hay otra cosa y no está el día como para hacer ascos.&lt;br /&gt;Llevo el pelo empapado, pese al gorro, las manos mojadas, pese a esos guantes de goma como no, amarillos, que de impermeable ni la apariencia, pero no importa porque, tengo los pies protegidos.....Unos segundos y ya noto el agua circular por los calcetines, ¡oh no!, ¡se ha rajado la suela de las botas!. Que no cunda el pánico, soy una mujer de recursos....bolsas de plástico, que no, que no, que el frío no ha congelado mis neuronas, me las pongo en los pies y evito que se me mojen los calcetines.&lt;br /&gt;Voy en plan Carl Lewis al único SANECAN que conozco por la zona. Hoy por fin las bolsitas recoge cacas caninas van a tener utilidad. Empiezo a tirar, nada ni una bolsa ¡pero si nadie las usa!. Fijo que alguien las ha cogido para ponérselas en la cabeza...¡cuánta falta de pudor!. La sensación de humedad empieza a ser cada vez más molesta. Corriendo, con el carro a mil revoluciones me planto delante del kiosco más cercano. Necesito un par de bolsas, digo, y claro el kiosquero flipa pero me saca dos. Aparco el carro, y allí mismo, para qué esperar, me quito los zapatos dispuesta a proteger mis pies de lo que viene a ser ya el gran diluvio universal. Eso no te va a servir de nada, dice él, pero yo, convencida, me voy con ellas puestas. Misión cumplida, ahora a pasear un rato bajo la lluvia.&lt;br /&gt;Dos calles más allá veo una espuma blanca salir por las aberturas de la bota. Alucino, ¿y ahora qué?, ¿será que las bolsas tenían jabón?, duda existencial. Bueno, ¡ya está bien!. Me paro en una esquina, saco una de mis súper bolsas verdes, la rompo por la mitad y me la pongo a modo de media hasta la rodilla, así, en plan MacGuiber, que los pantalones empiezan a hacer aguas, ¡dios que se nos hunde el barco!. Ahora sí que parezco una indigente. Que esto no es digno, que no, y por este rollo de la dignidad me quedo allí, apoyada en una pared, con gesto de mosqueo, sin trabajar, esperando a que pase alguien.....el capataz, el encargado, un inspector del ayuntamiento...nada ¿¡pero es que soy la única que está en la calle!?. Vaya una reivindicación de mierda que estoy haciendo. Espero hasta la hora del bocata, que sin desayuno no me quedo ni de coña, y me voy al bar, con mi súper chubasquero, el pelo empapado, los pies calados, las manos arrugadas, como unas diez bolsas repartidas por todo mi cuerpo, y un montón de espuma cubriéndome las botas...definitivamente esto no es digno.Entro en la cafetería, uno con leche bien caliente. El camarero que ya me conoce...eso piensa él, osa comentar la climatología y sus consecuencias. Que si los días encapotados dan otro aire a la ciudad, que si el cielo plomizo..que sí, que sí, que el tío lo dice tal cual, pues eso, que si el cielo da un aspecto melancólico, que si ese aire otoñal invita a pasear..y yo, atenta, haciendo que le escucho básicamente, cuando a lo más que llego es a analizar los destrozos de la mañana. Que si botas rotas, que si impermeable calado, que si manos entumecidas. Y vale, puedo hacerme la comprensiva con lo del rollito melancólico, ese cielo deprimente, ese otoño matador, pero por lo de la lluvia ¡no paso!. Que si a mí me encanta mojarme cuando llueve, dice, y se queda tan ancho el tío. Claro, igual a mí también me gustaría, de ir equipada como dios manda, caminar por mero placer y durante cinco minutos no más. Continúa, eso cuando mi cara ya es un poema, que tengo un cabreo que no puedo. Que si la gente es tan tonta que lleva paraguas, que si, que si...¡silencio!, que ya está bien hombre. Seguro que no estaría tan contento de pasarse siete horas a la intemperie, bajo la lluvia, de sentir el frío llegar a los huesos, de notar chorros de agua caer por la frente, los pies empapados, las manos congeladas, los...en fin, en fin, para qué voy a seguir, pero claro....¡qué bonitos son los días de lluvia!.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-116290269008255945?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/116290269008255945/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=116290269008255945' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116290269008255945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116290269008255945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/11/llueve.html' title='Llueve'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-116229400604391205</id><published>2006-10-31T12:25:00.000+01:00</published><updated>2006-10-31T12:26:46.070+01:00</updated><title type='text'>Un Lugar Donde Vivir</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La vida me sonríe. Es lunes y no, no trabajo, y no, tampoco cobro, consecuencia lógica a esta circunstancia, pero me levanto con un ánimo, una sonrisa, una energía...nada que no me reconozco ni yo. Y es que anoche estuve dándole vueltas a eso de la emancipación, esa de la que todo el mundo habla..excepto yo, que no había podido ni plantearme. Ya se me niega hasta la posibilidad, ¡hasta ahora! que así pensándolo he llegado a la conclusión de que igual es el momento. Alguna alegría tiene que dar trabajar de barrendera, que ya se sabe, lo de llevar el logotipo del ayuntamiento para algo tiene que servir.&lt;br /&gt;En fin, que ha llegado el momento de ir a la e.m.v y solicitar uno de esos pisos para gente respetable sin mucho poder adquisitivo, si es que están pensados para mí. Voy a las oficinas con la moral en lo más alto, esta vez lo consigo, con gesto triunfante, esta vez no se pueden negar, con una actitud que parece que me voy a comer el mundo....nada el tío se descojona nada más contarle mi caso. Pues no creo yo que sea para tanto el tema vamos. Sí, mi contrato es de fines de semana, primer gesto de incredulidad, está pensando qué pinto yo allí. No, no gano esos trece mil euros al año no, vuelve a cuestionarse mi presencia ahora haciéndome creer que le estoy haciendo perder el tiempo, pero nada, yo allí, impasible, a la espera de una respuesta que me convenza....que no me da ni cita el tío. A ver, a ver, me empiezo a poner ya en tensión, otra vez que mi autocontrol flaquea. Que me dices si te digo, le noto un poco perdido con el planteamiento pero continúo, que hago ampliaciones y a veces, espera que vas a alucinar, a veces ¡ni siquiera libro un día de la semana!. Ahí queda eso, ahora sí que no va a poder negarse. Y qué, dice él. ¿¡Pero cómo que y qué!?. No doy crédito. Digo, continúo con mi explicación que ya veo no sirve de nada, que lo de trabajar fines de semana igual lo hago un par de meses al año, el resto estoy con contratos de ampliación...espero una respuesta que no llega, éste parece que no se entera. Tomo aire, esto me va a llevar tiempo. Él parece que reacciona. No puedo darte la cita. ¿¡Pero cómo que no!?. Vale que igual no llego al mínimo, pero a ver quién es el guapo que llega. Bueno pues empezando por el informático que se acaba de ir y terminando por la pluriempleada del final de la fila. De nuevo me siento sí, ¡gilipollas!. Nada, que con mi sueldo no puedo ni acceder a los pisos de protección oficial. ¿Qué me llevaría a mí a pensar que estaban destinados a gente sin recursos?..qué sé yo, una publicidad engañosa tipo “el gobierno destina fondos a viviendas para jóvenes”, o “todo el mundo tiene derecho a una vivienda digna”, o mejor aún...”el precio de la vivienda comenzará a bajar”, que no sé yo cuándo ocurrirá eso pero fijo, que a mí no me toca.&lt;br /&gt;Vuelvo a intentarlo. Que si soy barrendera, que la empresa nunca va a estar en quiebra, que si mi sueldo, sí ya lo sé, escaso, pero estable que si lo piensas un poco.....nada, que no hay manera. Me voy descorazonada, sin ánimo, sin ilusión, sin sonrisa, y con unas ganas de dejar de trabajar..total, para lo que me sirve. Vamos que aunque estuviese sin librar todo el año no me llegaría. Y digo yo ¿a quién le tocará esto?, que si yo no llego al mínimo...Mejor ni pensarlo. ¿Y si pidiese un crédito?, a no, que con mi nómina lo mejor que me puede pasar es que me echen del banco.&lt;br /&gt;Dejo al tío riéndose de mí, sí, en mi misma cara pero qué le voy a hacer, casi me río hasta yo.&lt;br /&gt;Llego a casa a la hora del informativo, mira tú qué casualidad, ¡pero si van a hablar de sueldos!. Pienso en mi ingenuidad que hablarán de lo cara que está la vida, de lo desproporcionado de los precios, de no llegar a fin de mes, vamos de mí, ¡pues no!. Empiezan con el rollo ese de la familia que sobrevive como puede. Caso: familia sevillana de cuatro miembros. El padre trabaja, la madre no, los hijos son mayores y tienen trabajos que compaginan con estudios. Hay familias como éstas, comenta la periodista que se cree muy a pie de calle y yo también lo creo sí, hasta que habla del sueldo con el que en teoría, sobreviven. Sólo mil quinientos euros al mes gana el padre. ¿¡¡Qué!!?. ¿¡¡Mil quinientos eurazos!!?. Me levanto del sofá, indignada, haciendo mis cálculos...sí, ya es oficial, vivo en la indigencia. Vamos que yo con ese dinero, mantengo una familia numerosa, y en Sevilla, que mucho mundo no es que tenga, pero se dice, se comenta, que la vida es mucho más barata que en Madrid. De aquí a pedir a la iglesia, no, si ya lo sabía yo, que es la profesión del futuro, un oficio como otro cualquiera. Me echo a llorar y es que la noticia sigue, ¿qué sueldo tendrá esta gente?, medito, mejor ni pensarlo. Ahora toca la generación de los mil euros. ¡Ay!, suspira la periodista, ¡cuánto treintañero cobrando esa miseria!. Vale se acabó, apago la tele. Ahora empiezo a entender lo de la telebasura.&lt;br /&gt;Me quedo eso sí dándole vueltas, haciendo mis cálculos de nuevo, comparando, ¡basta!, no hay comparación posible. Al final va a ser, que por no tener, no tengo ni futuro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-116229400604391205?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/116229400604391205/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=116229400604391205' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116229400604391205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116229400604391205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/10/un-lugar-donde-vivir.html' title='Un Lugar Donde Vivir'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-116169405882907139</id><published>2006-10-24T14:21:00.000+02:00</published><updated>2006-10-24T14:47:38.843+02:00</updated><title type='text'>Envidiable Indigencia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Ya sé lo que quiero ser de mayor..de más mayor, el futuro me ha sido revelado y es de lo más rentable. Nada de agente de movilidad o bedel, todo eso pasó a la historia porque ahora, ¡¡quiero ser indigente!!. Ya sé que es algo peculiar, pero está decidido, es ahí donde está el negocio, no hay más que verlo. Así que, convencida de ello, me dedico a observar los movimientos de mis amiguitos, mis futuros colegas, mis futuros rivales.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Hoy de hecho, me encuentro con que varios de ellos han invadido mis dominios. Está el bajito con gafas, de apariencia común, una ligera cojera y una muleta que no suelta ni durmiendo. Me saluda, todos lo hacen supongo que sin esperanza de sacarse un sueldecito a mi costa...¡que voy de verde por favor!. Estoy barriendo como una loca, mierda de sábado noche, llevo recogidos desde botellas vacías a envases con ensalada por no hablar de...¿¡pero qué hace aquí la gente cuando sale!?. Me exalto, sigo barriendo con el sudor cayéndome ya por la frente, pelos de desquiciada, gesto de esfuerzo y un dolor de brazos que ni te cuento. ¿Qué tal?, me pregunta. Pues hombre, bastante peor que tú, pienso sin llegar a mirarle. Trabajo, trabajo, no puedo parar, no puedo parar, creo que empiezo a estar algo acelerada. Yo he acabado hoy muy tarde, continúa aunque le haya demostrado que sí, sé que está ahí y no, no me importa lo más mínimo. Pero él pasa. Me he ido a las tres a la discoteca. Otro que curra en la discoteca, amargados tienen que estar ya los porteros. No he dormido nada, y después de esto parece que se calla...pero no, la cosa va para rato. Fui ayer al mercado, me cuenta sí, como si le hubiese dado pie, yo, que no he parado de barrer desde que lo he visto. En fin que me suelta el rollo como si nada. "Una mujer va y me dice", él continúa a lo suyo, "mira el indigente cómo compra carne de la buena, y claro yo voy y contesto", esto lo dice con un aire entre ofendido y sobrado, "que si quiere pasta que se levante a las tres de la mañana y venga a hacer la discoteca como yo". Ahí está, dando el callo como un loco, vamos que cualquiera que le oiga igual piensa que se pasa la noche picando. Pero ahí lo tenemos, convencido de ganarse el pan con el sudor de su frente...¡¡y yo a base de pollo y jamón york!!. Que no me exalto, que no me exalto, si ya lo digo yo, que no me conviene hablar con esta gente que me hace parecer...sí, gilipollas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Tuerzo una esquina para hacer otra calle y allí, justo al lado del semáforo me encuentro con uno que vende pañuelos a la que pide. Éste debe de estar deslomado, ¡dos trabajos a la vez!, el cómo se mantendrá en pie sólo él lo sabe. Me sonríe, pura rutina, y va a saludarme cuando una de las autóctonas, pija de mediana edad, esquelética y con una faja vulcan por encima de la ropa, esto ni lo comento, pasa por nuestro lado. Yo sigo con mi súper cepillo sacando brillo a la acera, escuchando de fondo al tío trabajarse a la colega que lo mira resignada, riéndome discretamente de escena tan ridícula, que ésta no le da un céntimo. Un minuto más tarde, ¿qué digo?, apenas medio, levanto la cabeza y ¿¡¡qué veo!!?, a la mujer vulcan con cincuenta eurazos en la mano. Te lo voy a dar sólo esta vez, pero ya no me pidas más, y se lo dice así, tan contenta, tan convencida, y pensará que ha hecho la buena obra del día. Estas pijas me pueden. Cincuenta euros en medio minuto. Lo que te digo que dejo la limpieza pública, ser indigente es un filón...poco se les ocurre dármelo a mí, ¡eh!, ¡que yo estoy más necesitada que éste!. Ella se va, él me sonríe, y yo me quedo muerta, cepillo en mano, ya ni la bellota me consuela. Cincuenta euros en medio minuto, un trauma, un trauma.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Continúo con mi labor, algo menos dispuesta, algo menos decidida y mucho, pero que mucho menos enérgica. A media mañana me cruzo con mi amiguito Rafa, el guarro de la vaguitis crónica. Lo que me faltaba. Me cuenta lo poco que duerme, lo poco que se queja, lo poco que come...y yo sólo pienso en lo mucho que gana, que como todo sea así, en un día se saca lo que yo en tres meses, por decir algo. Tanta denuncia me mata así que, ingenua de mí le digo que trabaje. ¿Para qué?, me pregunta. Yo vacilo, que no es una cuestión de respuesta fácil. Si gano más que tú, sentencia. Nada, si va a ser que soy gilipollas de verdad. Esto es lo último, no puedo más, tiro el cepillo y me replanteo mi vida, a este paso acabo de hippy en Ibiza vendiendo collares de conchas. Me voy que me siento desplazada...si es que voy a ser la más pardilla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Llega el final y ya estoy cerrando las últimas bolsas de mierda, sí de esos que tanto ganan. Acabo de ver al loco del idioma raro sacando de un cajero y ¡no aguanto más!. Entonces se me acerca uno, a éste no le había visto nunca, y me pregunta si me he encontrado galletas de perro por ahí. Y yo qué sé, pienso. No, me da que no. Es que me he comido una, sí, como si me importase, y creo que era de perro, salada, algo tosca, difícil de tragar...Anda que no controla el tío. Es que son diferentes, explica. Alucino. No, no, yo no quiero ser como aquí el come galletas...antes me barro la Comunidad de Madrid yo solita.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-116169405882907139?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/116169405882907139/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=116169405882907139' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116169405882907139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116169405882907139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/10/envidiable-indigencia.html' title='Envidiable Indigencia'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-116111798472557840</id><published>2006-10-17T22:06:00.000+02:00</published><updated>2006-10-17T22:46:24.763+02:00</updated><title type='text'>El Cajero</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Sólo son las nueve de la mañana y ya soy consciente de que hoy, no va a ser mi mejor día. Me he dormido y con las prisas me he puesto un calcetín de cada color, qué espanto, he olvidado el abono transporte, el metro se ha parado, como no, y me ha tocado esperar al siguiente, cosas de las inacabables obras de Madrid. Ya en el cantón, con la lengua fuera, nerviosa pese a la comprensión del capataz, sí, para mí también ha sido sorprendente, me he dado cuenta de que había olvidado las llaves de la taquilla, fijo que están con el abono, me he dicho. De manera que, atacada, acelerada, de los nervios, la he forzado con una percha, a la mierda el bombín, de aquí a que ponga otro me han despedido. Vestida y un poco más relajada, el control mental parece dar sus frutos, me he ido a mi zona, así, como si no hubiese pasado nada, cuestión de actitud.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Ahora, barriendo una de mis principales, viendo la porquería reproducirse por segundos, las hojas caer sin ningún tipo de consideración, al guarro de turno tirar papelitos desde el coche, ahora estoy convencida de que esto no irá a mejor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Un indigente habita en mi sección, que dicho así es como el que tiene un tamagochi. Digamos que es un tanto especial...vamos que está pirado y para colmo habla en un idioma que no hay un dios que entienda. Cada mañana paso por la calle donde duerme, a las siete, y claro, hago ruido, porque voy barriendo y el cepillo, ese instrumento creado por y para la higiene mundial, suena al raspar el suelo. Sí, otro inconveniente más de la limpieza que entiendo no le haga mucha gracia. Descubro que también para él, hoy es un mal día. Acaba de pasar la baldeadora, que si yo hago ruido...ésta ni te cuento, así que cuando yo llego el tío ya está hasta...bien, eso no es importante. Barro a su lado y él, hace unos movimientos de reacomode en el suelo a la vez que dice algo que interpreto como un "¡para ya!". Yo continúo, a lo mío como viene a ser costumbre. Él se mosquea y ¿qué hace?, pues nada, se levanta de un salto, ¡qué energía!, y empieza a dar patadas al carro. Me quedo muerta. ¡Pero si se mueve y todo!. En fin, que dejo que se desahogue cepillo en mano y sobra decirlo, mi bellota, prolongación de mi brazo. Unos grititos por aquí, unos gapos por allá...que me piro, ya no hay nada que ver. Y yo me quería perder el espectáculo. Me salto ese tramo y me voy a la siguiente calle.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Va a dar la hora del desayuno y aún ando por la principal, hoy no me da tiempo a acabar ni de coña pero paso de correr, no estoy en mi mejor momento. Me pongo a barrer cerca de un cajero, hago este trozo y me voy al bar, pienso. Entonces oigo un pitidito recurrente. Trato de ignorarlo pero, ¡me está taladrando el tímpano!. Lo busco en plan Terminator el destructor y el radar me indica que proviene del cajero. Me da que alguien se ha dejado la tarjeta. Hago caso omiso esperando que se la trague de una vez. Nada, que no hay manera. En estas oigo la grabación. "Por favor retire su dinero, por favor"...¡¿dinero?!. Observo con ansiedad, sí, parece que hay algo. Miro a todos lados nerviosa, con el corazón latiéndome a mil por hora y un nudo en la garganta que no me deja ni tragar. Mi mente se atasca, no es momento de pensar y de un salto alcanzo la ranura, cojo la pasta, la guardo en el bolsillo sí, de mi mugriento pantalón verde y salgo corriendo sin mirar atrás. Los pies me queman, no siento ni el peso del carro al subir por una cuesta de la leche para ir a desayunar. ¿Me habrá visto alguien?, seguro que no, ¿qué hay de raro en que una barrendera, con su discreto uniforme, se abalance sobre un cajero y eche a correr?...vale, me da igual, total por unos veinte euritos que me habré llevado. Ya en el bar y con la excusa de hacer un pis, me meto en el servicio. Saco el dinero, las manos aún me tiemblan, y, ¡¡dios!!, ¿qué veo?. Ya he hecho el día, una llamadita al capataz y me largo a casa sin pensarlo. ¡Doscientos euros!. Nada que ya me puedo ir, lo que te digo. Lo guardo y salgo fuera nerviosa, temblorosa, angustiada, ¿me pillarán?. Vaya semanita.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Lo que queda de jornada lo paso expectante, en tensión que jamás había llevado tanto dinero en el bolsillo, qué pasa, soy barrendera. Espero con ansiedad a que dé la hora de volver con la idea de estar en busca y captura. De pronto se me ocurre que el cajero tenga cámara de seguridad, ¡dios!, ¡qué cagada!, porque hay que reconocer que lo que se dice desapercibida, no paso. ¡Uniforme de mierda!. Sólo me queda espera. Esperar sí, pala en mano, que esto no me lo quitan ya ni muerta, y con cara de asesina, a quien se acerque me lo cargo. ¿Cuánto caerá por hurto menor?, en fin, quien dice menor...que no sé yo lo que le parecerán doscientos euros a un juez. Ya me veo en prisión, ¿tendrán tele las celdas?. Mejor trato de no pensarlo. Igual es de unos ladrones que intentaban robar en el cajero...o igual no, que no van a ser tan tolis. Claro, lo más normal del mundo, olvidarse doscientos eurazos en un cajero. Bien, yo de momento, soy rica. Ya veremos mañana.....&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-116111798472557840?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/116111798472557840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=116111798472557840' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116111798472557840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116111798472557840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/10/el-cajero.html' title='El Cajero'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-116043362342363692</id><published>2006-10-10T00:38:00.000+02:00</published><updated>2006-10-10T00:40:23.446+02:00</updated><title type='text'>Pijos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Lo de la estratificación social es una...digamos circunstancia, que más o menos me queda clara, a ver qué remedio. Conozco las castas hindúes, las diferencias raciales, las marxistas, ahora, lo que tengo totalmente dominado, es lo de la jerarquía urbana. Suena a tópico lo sé, a trasnochado, a superado, da casi vergüenza reconocerlo pero sí, existe gente rica y gente pobre, bien ya está dicho, si al final no es para tanto. Así, en lo más bajo, tenemos a los indigentes, con sus peculiaridades, sus actos ofensivos y defensivos, su tendencia a llevárselo por el morro, a molestar, a formar parte del paisaje gallardoniano. Por encima de ellos, los obreros y no en el sentido reivindicativo de la palabra, me refiero a los de la construcción, los que ensucian, guarrean, empantanan, vociferan...esas cosillas. ¿Y nosotros?. Pues no sabría ubicarnos. La mayoría, obreros incluidos, tiene la estúpida afición de situarnos en un punto intermedio entre la indigencia y el resto....sí, la mayoría suele ser gilipollas. Sin embargo, estamos más allá del bien y del mal, en un nivel superior, en una dimensión privilegiada...vale, que lo de recoger mierda no es para tanto ya lo sé, pero una tiene derecho a recrearse de vez en cuando. En fin, continúo. Metemos en el mismo saco a todos, camareros, jardineros, porteros, chicas de la hora....y arriba, arriba del todo, están ellos, los ricos, los envidiados, los consentidos, los pudientes, en pocas palabras, los pijos, una raza a parte. Y a estos ya, ¡no los soporto!.&lt;br /&gt;Que sí, que ya sé que no se debe juzgar por la apariencia, ni por esa forma de hablar tan ridícula, ni por esa forma de vestir tan hortera, ni por ese look rebuscado, ni por ese calzado tan peculiar...¡basta!, no me queda otra que odiarlos.&lt;br /&gt;Una se levanta a las cinco de la mañana, consciente de ser pobre, coge el primer metro, consciente de no tener coche, camina sola por Madrid a horas intempestivas, con un traje verde último grito antipasarela Cibeles, unos zapatos crea durezas, unos guantes de los chinos, un pelo que ni Llongueras en su mejor momento, la cara de sueño, de resignación, consciente sí, de ser pobre. Ahora, de esto a que a una se lo restrieguen a primera hora de la mañana, cuando el ojo aún genera legañas, los párpados están hinchados y el cuerpo se mueve por inercia, hay un trecho. Pues nada, a ellos les encanta molestar al personal a golpe de risita estrambótica de pastillero.&lt;br /&gt;Los pijos son una especie de costumbres. Salen los viernes noche a una discoteca a la que van, y ahora viene lo mejor, ¡con chaqueta y corbata!. Vamos, voy yo así por mi barrio y me linchan. A la hora a la que yo salgo, a trabajar, vuelven ellos, de fiesta, haciendo el tonto por la calle, circunstancia demasiado habitual en esta especie, cantando, chillando, peleándose. En fin, lo normal. Lo malo es que hoy voy casi sin dormir, sin apenas poder caminar por las agujetas, con un guante roto, qué novedad, y en este estado precisamente, me cruzo con los graciosillos del barrio. Un coche con cuatro pijos en el interior, dos parejas para colmo, ¡que además se reproducen!...no quiero ni imaginármelo, se paran en el semáforo justo cuando me dispongo a pasar y, ¿qué hacen?, reírse a la que me señalan. En pocas palabras, el gilipollas. Yo hago caso omiso, soy un dechado de educación qué le voy a hacer y me voy a mi zona, algo irascible por el momento descojone pero tranquila, aparentemente tranquila.&lt;br /&gt;Dos horas más tarde mamá pija con su pequeña pijita pasan por mi lado, y a la niña no se le ocurre más que decir que huelo mal. ¿Será que tengo un mecanismo atrapa tontos del culo?. Recurro al control mental. La ira no conduce a nada, a nada, nada. No, si voy a acabar dando clases de relajación.&lt;br /&gt;Momento desayuno y para no romper con la tónica del día, una perturbada mental, pija ella también, explico por si cabía alguna duda, sale de la cafetería porque le “disgusta” desayunar conmigo. Pero qué..... La ignoro. Al salir, la veo sentada en un banco a la espera de mi marcha. Es el único banco así que, ni corta ni perezosa, decido que lo va a compartir conmigo....no es por picar, es que paso de estar de pie hasta que dé la hora. Indignada, empieza a chillar y de tanto grito sólo entiendo las palabras: boca, partir, cabeza, alguien; que desde luego no me suenan nada bien. Me mira con desprecio y escupe, ¡comunista de mierda!, y la pierdo de vista. Genial, retomo mi meditación: paisajes verdes, la playa desierta, el susurro de las olas al romper en la orilla...un pijo acaba de tirar un papel al suelo ante mí. Lo mato, un palazo y le abro la cabeza, ya, ya sé que suena violento, pero no aguanto más. Me tranquilizo. No merece la pena, no merece la pena, dentro de nada me hago telepredicador, como si lo viese. Lo miro. No, no, digo con contundencia, ni de coña vas a hacer eso delante de mí, en mi misma cara que lo hace el tío. Lo niega todo, que si no llevaba papel, que si él no ha sido, todo esto bocata en mano, que hay que ser...gilipollas. Vale, los papeles se forman en los árboles y el viento los desparrama por el suelo, ¿¡pero tú de qué vas!?. Mi paciencia empieza a agotarse. El chico se vuelve hacia mí, pero claro yo llevo mi bellota del 3, así que le entra el pánico y recoge el papel de la discordia. Que sea la última vez, grito y vuelvo a mi labor satisfecha, convencida de mi éxito. Minutos más tarde lo veo, dichoso papelito...ya sabía yo que lo volvería a tirar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-116043362342363692?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/116043362342363692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=116043362342363692' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116043362342363692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/116043362342363692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/10/pijos.html' title='Pijos'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-115986608940537596</id><published>2006-10-03T10:32:00.000+02:00</published><updated>2006-10-03T11:01:29.416+02:00</updated><title type='text'>El Lamedor de Carros</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Que la gente es cada vez más rarita no es nada nuevo, yo soy testigo.Que es cada vez más huraña, irascible, independiente por no decir egoísta, autosuficiente, solitaria, ¡dios!, ¿en qué nos estamos convirtiendo?. Hay quien lo duda sí, pero yo, la barrendera de turno, la ecológica operaria, la inimitable, la inconfundible, la calle propiamente dicha, estoy en posesión de la verdad...lo veo cada día.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Estoy en una avenida principal, que cualquiera diría que la gente se corta más por aquello del ridículo ante la masa, pues no, nada más lejos de la realidad. Acabo de llenar las dos magníficas bolsas verdes de basura, porquería, de mierda vamos, y me dispongo a cerrarlas preocupada sólo de que no se rompan, dudando si quitarme o no los guantes, concentrándome en los nudos, pensando en lo que me queda todavía, resignándome vaya, que no me queda otra, cuando así de repente, ocurre. Estoy haciendo un nudito en una de ellas, me he pillado el guante, tiro de él, nada que no hay manera, ni me imagino lo que estarán pensando de mí los viandantes, menuda estampa y yo con estos pelos, de haber sabido que sería centro de atención me habría pintado el ojo, eso como poco. Pero nadie se da ni cuenta, aún no asimilo que soy parte del moviliario urbano, un árbol más, qué digo, una papelera más conjunto del set "Madrid limpio es capital". Alzo la vista y lo veo. Varón joven, atlético, rapado, vale calvo, atractivo, de los modernitos sin pasarse. Pasa por detrás del carro, ante mí, a veces hacer la calle tiene su recompensa...¡¿pero qué hace?!. No puede ser, esto no está pasando, corrijo, no me puede estar pasando a mí. Vale, tenía asimilado lo de los tontitos ¡pero esto!, sí, es que además de atraer lelos, tengo una especie de gen atrapa raros, esto es increíble, mejor lo dejo. El tío ha pasado por detrás del mango metálico por el que empujo el carro con los guantes negros de, sí, ¡¡mierda!!, y, ¿qué ha hecho?, nada más y nada menos que lamerlo de arriba a abajo. Me quedo estupefacta, perpleja, yo que creía haberlo visto todo. Se va sin más, no sin antes dedicarme una mirada, ni de sorpresa ni leches, que se larga tan tranquilo, como si fuese lo más normal del mundo. No puedo reaccionar. Me entra la risa nerviosa pero después pienso en la basura, los parásitos, los guantes que se caen de..sí, ¡¡mierda!!, esos mismos guantes con que empujo el carro...¡por el mango!. Ahora mismo los gérmenes deben estar acomodándose en su lengua que imagino ya putrefacta, infecta. Pongo gesto de repulsión, espero que no tenga novia, ni plan, ¡que nadie beba de su mismo vaso!. Todo él es un parásito andante. Esto no es real, mi imaginación me desborda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Me voy de allí trastornada, sin poder creer lo que han visto mis ojos y con un asco que ni te cuento porque, ¡tengo que empujar el carro por donde se ha paseado la lengua de alguien!. Tranquilidad, cosas peores se han visto...o no, que lo que me pasa a mí...no hay quien se locrea. Por suerte llevo mis guantes....¡rotos!, va a ser que hoy no es mi día.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;El ruta, ese camión grande que estruja la basura, pasa a recogerme las bolsas, esas que han perdido todo protagonismo aunque voy más cargada que Papá Nöel. Se lo cuento todo mientras recojo. No sabes lo que me acaba de pasar. digo con la ansiedad de quien acaba de cruzarse con un famoso, no si lo mío empieza a ser grave. Él escucha paciente. Terminado el relato duda, no puede ser, dice. Pues sí, respondo yo. Ten cuidado con esa gente. ¡¿Cuidado?!, me sorprendo, ¿de qué?, ¿de que le dé por lavar el carro a lametazos?. Claro que puestos en lo peor, igual le da por lamer el carro que por...vale, no quiero ir más allá. No, si todavía tengo que dar gracias. Pienso en mi spray de defensa pero mi mente me devuelve de continuo al momento lametón. También podría haberle dicho que le diese una pasadita al frontal..qué pasa, es que se cae de mierda. ¿Y a qué le habrá sabido?. El ruta, desesperado, desaparece, no sin antes reirse de mí y allí me quedo, dándole vueltas al asuntillo higiénico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;De regreso al cantón como no, comento lo ocurrido, y he aquí que encuentro múltiples explicaciones al asunto en cuestión. Empastillado, ese tío iba hasta arriba de pastillas, dice una. La coca, deduce otra, efecto clásico. Vale, nadie tiene ni idea pero al parecer todo conduce a lo mismo, alucinaciones extrañas. Nada que igual ha visto el mango brillante de mugre y se ha imaginado cualquier cosa, qué sé yo, un chupa chups, un polo, un caramelo alargado, una tableta de chocolate, un plato de lentejas...he dicho que puede ser cualquier cosa. La gente está fatal, conclusión unánime, como si nosotras estuviésemos muy bien. La soledad, vuelve a decir una. Cada vez hay más enfermedades mentales, vuelve a deducir la otra, ese tío es esquizofrénico. No si sólo nos queda ir de psicólogas por la vida. ¿Llevaba una botella de agua?, ¿pero tú lo viste bien?. El tema empieza a desbordarme, tanta pregunta y tan pocas respuestas. Yo escucho en silencio, que en cuanto diga algo exploto de la risa. Increíble sí, pero la que se queda con el carro chuperreteado, con esa imagen del momento babas y con la idea de una novia, convencida de que al besar, no se lleva restos de parte de la Comunidad de Madrid....esa como siempre, soy yo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-115986608940537596?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/115986608940537596/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=115986608940537596' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115986608940537596'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115986608940537596'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/10/el-lamedor-de-carros.html' title='El Lamedor de Carros'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-115929156026648568</id><published>2006-09-26T19:24:00.001+02:00</published><updated>2006-09-26T19:26:00.300+02:00</updated><title type='text'>Asunto Internacional</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;En la vida de un barrendero hay días agobiantes, divertidos, cansados, aburridos, peculiares, raros. Digamos que el de hoy entra en la categoría de extraño por lo confuso, un thriller callejero con tintes surrealistas, sí, creo que más o menos van por ahí los tiros.&lt;br /&gt;Estoy en mi zona barriendo, nada fuera de lo común. Miro el reloj, las 9:50, queda poco para el desayuno y mi mente sólo llega al café con leche caliente, a la tostada doble con aceite, al baño, las manos limpias, el olor a jabón...¡Pum!, un sonido ensordecedor a mi espalda me devuelve al mundo real. Veo un coche subiéndose por encima de la jardinera de la esquina y un montón de cristales sobrevolando otro coche frenado por el impacto. Del siniestrado, de Toledo para más señas, hay que ver que regalito tan majo se lleva de Madrid, sale su ocupante vociferando. Del otro, el agresor, una mujer, joven, delgada, va, resultona, y ¡oh!, el gesto del agredido cambia por completo, eso sí al escuchar las dulces palabras de culpa por parte de la conductora suicida. Hablan un rato, ella explicándole el por qué de haberse saltado un ceda al paso como una catedral a mil por hora. Que si el bambino está solo en casa, que si iba a la farmacia, que si no lo vio...excusas que al toledano le traen al fresco pero que escucha resignado en busca de alguna solución a su guardabarros destrozado. Yo, por mi parte, que no es que no me preocupe el tema, en vista de que no ha habido heridos, me concentro en lo que me toca. Me da que limpiar aquel destrozo me va a llevar tiempo. Cristales desparramados, tierra y hierbajos esparcidos por la calzada, el piloto derecho, restos del guardabarros...pero qué tía tan bestia. Ella empieza a hablar por el móvil a mi lado y por lo del suo bambino y lo del tan cursi en cualquier idioma, amore, deduzco que es italiana. Mujer, italiana, saco mis propias conclusiones. Llega la hora del bocata, ¡mierda!, ahora que estaba tan cerca del desenlace, pero el desayuno es sagrado y me voy al bar sin dejar de pensar en lo que estará sucediendo.&lt;br /&gt;Mi vuelta es aburrida, al final no me he enterado de nada, y me pongo a barrer aceptando lo inevitable, soy peor que una portera. Veo al toledano esperando. No ha venido ni dios en su ayuda, y dudo por un momento si debería limpiar aquel estropicio, yo a lo mío. Se lo comento. Sí, sí, afirma contundente, seguro que la policía no va a venir. Y observo cómo termina de tomar los datos de la amiguita diabólica pasaporte en mano. Va listo si piensa que le va a arreglar los desperfectos, eso lo pienso, pero claro no lo comparto.&lt;br /&gt;Me pongo a barrer, y siento como si estuviera destruyendo las pruebas del delito. Se me ocurre que igual me confiscan mi preciada bolsa verde de basura o, aún peor, que me llevan a comisaría en plan testigo destructor de evidencias. Un diíta de lo más ameno sí señor, sin privarme de nada. La poli viene, él da los datos recopilados, ella explica la situación y la palabra “seguro” sale de su boca, y no para decir que existe...uy,uy,uy, que este no va a cobrar en la vida. ¡Qué putada!. Me voy tan tranquila, que ya me empieza a aburrir el tema, y todos hacen lo propio, total, ya no hay nada que hacer allí. Ya sola vacío una papelera, sí, en el lugar del suceso y ¡oh!, ¿qué es lo que me encuentro?. Pues nada, el carnet de conducir, el de identidad y la tarjeta de nacimiento del hijo de la agresora. Vaya con la italiana. Y lo primero que me viene a la cabeza, es que se ha deshecho de los papeles en medio de la confusión. ¿para qué?, pues qué sé yo pero es lo que se me ocurre así al pronto. Lo miro con detenimiento. Podría dárselo a la policía pero...y es ahí que me siento una especie de chivata de El Padrino, con la correspondiente cabeza de caballo en mi cama, unas amenazas telefónicas imposibles de rastrear, un matón en mi busca...¡no!, ¡no quiero morir!, y así de momento me paseo con la documentación a salvo de miradas indiscretas, sí, en el súper cajón de mi buga. A ver qué hago ahora. Nada, se lo doy al capataz y me quito el marrón de encima. Tengo que ser fuerte, tengo que ser fuerte..se lo doy a la poli y punto, no hay más que hablar. Ya, ya, pero no está tan clara la cosa, que igual estoy tratando con una asesina profesional de múltiples identidades, una especie de chacal en busca y captura. Me paso la mañana así, ¡menudo estrés que tengo hoy!, ocultando pruebas, ¡vaya día!, de aquí a la cárcel lo que yo te diga.&lt;br /&gt;Ya de vuelta al cantón miro mi alijo por última vez, igual es que se los han robado, pero mi teoría pierde peso al instante. Veo a un agente de movilidad, de esos que sólo ponen multas y hacen que controlan el tráfico. Éste me vale, pienso, y me dirijo a él para librarme de los papeles malditos. Esto a un nacional, me dice el tío. Que no, que no, llévatelos tú. Él se muestra reticente, y a mí ya me queman en las manos. Le cuento la historia. Qué raro, me dice, como si no lo supiese yo. Se los encasqueto y me voy que llego tarde. He hecho lo correcto, me repito de camino a casa pero la incertidumbre me puede, y el miedo..ni te cuento. Ahora empiezo a entender lo del plus tóxico-penoso y peligroso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-115929156026648568?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/115929156026648568/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=115929156026648568' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115929156026648568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115929156026648568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/09/asunto-internacional_115929156026648568.html' title='Asunto Internacional'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-115866449432702249</id><published>2006-09-19T13:14:00.000+02:00</published><updated>2006-09-19T13:14:54.340+02:00</updated><title type='text'>La Bellota del 3</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Va a sonar a coña: sí, los operarios de limpieza también viajan, que queda un poco rollo “los ricos también lloran” aunque en versión realidad catastrófica. Qué puedo decir salvo que al parecer, mis dominios son aún más amplios de lo que cabría imaginar.....no, si al final con tanto traslado voy a ser más conocida que el papa. Y es que nos pueden enviar a territorios de lo más insospechado, que si una urbanización a medias construida, que si una calle intransitable, una avenida principal, una plaza atestada, un callejón desierto, un descampado...sí, sí, que ese punto amarillo y verde a lo lejos, seguro es alguien del gremio. En cualquier lugar puede ser necesaria nuestra presencia, vale, esto ha sonado un poco a superhéroe espacial, una forma sutil de subir ligeramente, que tampoco vamos a sobrarnos, la tan delicada moral de las tropas.&lt;br /&gt;Voy al cantón y presiento que estoy de más, será porque somos el doble de las habituales, así que pienso en un día libre, croissant a la plancha, café con leche, mi casa, mi sofá, mi edredón de plumas, la tele, las musarañas, el aburrimiento...¡no!, ¡jamás me permitirán caer en el tedio más horroroso!, que sí que todo es por mi bien. Y con estas, me envían a otro cantón. Adiós al viaje de vuelta anticipado, al calor del hogar, al súper desayuno de campeones, a los programas para marujas desocupadas, a la siesta mañanera, ¡basta!, mejor me olvido y punto.&lt;br /&gt;Salgo con mi botella de agua en la mano y mi traje reluciente, medio limpio..va, algo mugrosillo qué pasa, es que sólo me dan uno y no da tiempo a lavarlo de un día para otro. Desprotegida, sin mi carro, mis cepillos, mi pala de defensa, ese rechinar incesante de las ruedas, hilo musical de mis mañanas, sin mi razón para existir vaya, llego a mi nuevo destino, exhausta por qué no decirlo, que las distancias para ellos, los que van en coche, no se corresponden con la realidad. El cantón es como todos, puerta azul, paredes blancas y escudito de la ciudad, a estas alturas, para qué van a cambiar el formato. Entro y no hay ni dios, sólo el capataz, ese ser omnipresente. Me manda montar un carro, me explica por encima la zona, y como no, me arrea uno de esos mapitas orientadores, que esto debe de ser materia obligatoria en los cursillos de ascenso al poder, muy útil para confundir al personal. Voy a colocar el carro, los cubos como de costumbre rotos, las bolsitas semi-pegadas, el escobijo con tres pelos, el cepillo descoyuntado, y por último que no menos importante, la pieza clave, fundamental, la pala. ¡Dios!, ¡esto no hay quien lo levante!. La miro con detenimiento en plan C.S.I Las Vegas, mismo mango, mismo material, no, no son de aluminio, que a punto estoy de morirme al comprobarlo, total, lo de siempre. Soy Hulk, soy Hulk, me digo, aunque sigo sin creérmelo del todo. Leo entonces, “La Bellota”, y el capataz me comenta la importancia de la marca, puntera en esto de las herramientas. Analizo mi incultura, que después de todo, debe de ser más o menos como la sidra “El Gaitero” en el mundo de los trabajos forzados, pero pronto olvido este detalle al sentir de nuevo su peso. No puede ser, ¿será que no he desayunado?, pues nada, le digo que necesito al menos un litro de leche con medio de cereales para ponerme a tono..no, sería igualmente imposible. Él me observa en mi indefensión, y yo, le devuelvo la mirada intentando despertar su compasión, que no hay manera porque me hace un gesto de ¡ya está bien!, que identifico rápidamente. Vale me voy, le digo con desgana, la habitual, que yo tampoco voy a cambiar a estas alturas de la vida.&lt;br /&gt;Y allí voy, dispuesta a todo, a una zona desconocida, con mi pala de profesionales, que ya estoy en otro nivel y esos detalles se notan, se respiran en el ambiente, sintiendo la fuerza, la que no tengo, hecho que compruebo al ir a recoger un papel. La pala me vence. ¡Dios, qué bochorno!, ¿me habré dejado los músculos en casa?, la fuerza me ha abandonado y no me he dado ni cuenta. Arrastro ese instrumento diabólico como puedo, no, si al final voy a terminar recogiendo los papeles con la mano, y me pongo a hacer mis ya reconocidos montoncitos de hojas. Pienso en la mejor forma de introducirlos en el cubo. Igual si lo vuelco y barro los montones hacia el interior....va a ser que no. La levanto un par de veces a ver si me hago al dolor, verás mañana qué agujetas, lo que yo te diga, este trabajo va a acabar conmigo. Parece que empiezo a acostumbrarme, no me queda otra, y termino haciendo los ya característicos movimientos de pala a golpe de sufrimiento, que la cara es el espejo del alma.&lt;br /&gt;La vuelta al cantón es infernal, me pesa hasta el pelo y ya empiezo a sentir un ligero dolor en el hombro izquierdo, sí, el de la pala. Al llegar, lo comento con la ingenuidad que me caracteriza. Las demás se hacen las locas. No si va a resultar que soy la más enclenque. Una de ellas se me acerca, coge mi pala, ese utensilio criminal. Esto es un 5, me explica indicándome el número del mango. Nada que cree que soy gilipollas, ¿¡dónde más ha llegado mi fama!?. Coge otra pala. ¡Oh no!. Esto es un 3, 3 kilos, ¿entiendes?. Se va, que ya está todo dicho y es bastante humillación por hoy. Miro ambas y lloro. ¿Por qué nadie me dijo que había bellotas del 3?.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-115866449432702249?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/115866449432702249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=115866449432702249' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115866449432702249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115866449432702249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/09/la-bellota-del-3.html' title='La Bellota del 3'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-115806648321586732</id><published>2006-09-12T15:07:00.000+02:00</published><updated>2006-09-12T15:08:03.236+02:00</updated><title type='text'>Mi Mundo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Ahora que, digamos mi vida social, ese entorno de amigos, conocidos y colegas, ese espacio de encuentros y desencuentros, de relaciones sociales y sentimentales, perdurables, pasajeras, irrepetibles...ha desaparecido, mi mundo, mi espacio vital, mis dominios, viene a ser mi lugar de acción, vamos, la zona en la que ejerzo mis funciones. Ese lugar digno de ser olvidado. He sustituido amigos por indigentes, conocidos por hombres anuncio, colegas por camareros. Mis encuentros se reducen a las mini charlas con los porteros, mis desencuentros a las mini disputas. He otorgado a las relaciones sociales un carácter tan amplio como mi rango de acción, una manzana, y a las sentimentales, el siempre dudoso halago de un piropo a medias ofensivo. Lo perdurable pronto se ha convertido en pasajero, y lo irrepetible....¡dios!, esto directamente ha muerto. En fin, qué le voy a hacer, soy como un ejecutivo superado por su carga laboral, mis callos lo demuestran...¡si es que así no se puede!.&lt;br /&gt;No importa, me digo alentando mi ilusión ya ficticia, es cuestión de tiempo, aunque ya me estoy hartando de estos ánimos de mierda que me doy. Voy allí donde el deber me reclama, con mi súper bólido, ese carro de ruedas desinfladas, cubos rotos, cepillos desmochados, y un sin fin de cuerdas y gomas para asegurar la sujeción del resto de los aperos de faena, vamos un batman móvil adaptado...o algo así.&lt;br /&gt;Por el momento, tengo controlados a los vagabundos, mendigos, habitantes callejeros, en fin, lo que hoy por hoy viene a conocerse por indigentes...¡guarro!, y arremeto contra unos de los ocupantes ocasionales de mi territorio. Él me mira indiferente después de haber tirado un papel, su papel del bocata, en una esquina, mi suelo impoluto que debería brillar, y no precisamente de pis reconcentrado. ¡Pero tronco, no me eches eso ahí!, y me pongo en plan macarra sin tener muy claro si ha comprendido el concepto de “eso” y “ahí”. Pone cara de circunstancia, parece que lo ha pillado. Si te lo he dejao en el montón ese, me dice refiriéndose a ese montón que acabo de recoger. Miro al suelo, lo miro a él, vuelvo a analizar el suelo...éste igual no sabe que una colilla no forma un montón. ¡Marrano!, exploto. Todo es parte de mi problema, se justifica, y claro ante eso, yo pongo gesto de atención y casi una mueca de disculpa a la espera de una dramática intervención por su parte, qué sé yo, una infancia difícil, un padre alcohólico, una madre prostituta, los duros comienzos de mangante en un Caprabo, una enfermedad incurable, la ingrata sociedad, ese tipo de cosillas vaya. Y el tío va y me suelta toda una disertación acerca de lo que él denomina “síndrome de la vaguitis crónica”. ¡Guarro!, contesto yo, a lo que él responde con una meadita en el árbol de al lado. Bien, creo que nos hemos hecho amiguitos. Pienso que total, es su casa, y el alcorque, cualquier alcorque, debe de ser algo parecido al urinario. Atravieso el tramo sin parpadear, conteniendo la respiración, que el primer pis mañanero no es lo más agradable, y paso de él.&lt;br /&gt;Unas hojitas, unos montones, y vuelvo a ponerme de los nervios. Me giro, cepillo en mano y siento crujir toda esa zona lumbar que no sabía ni que existía. ¿Qué haces?, oigo. Esa voz..sí, efectivamente, ya somos amigos, coleguitas. El indigente, llamémosle Rafa, que igual le pregunto y ya cree que somos íntimos, se ha acercado a hablar conmigo. Pues mira, le explico, es que me aburro en mi casa, y he venido a hacer un poco el tonto por aquí. Ni me escucha. ¿Empiezas ahora la jornada?, vale no contesto, la obviedad me respalda. Yo acabo de terminar, y con estas palabras me deja loca, pero no, prefiero no preguntar, que lo mismo da, porque aquí el colega se aburre y no tiene más que darme la chapa un rato. Vengo de hacer la discoteca, lo que para cualquiera significa pedir, tan evidente que no sé por qué me molesto en explicarlo. A las seis o así viene a dormir un rato, hasta que llego yo y le jorobo la siesta con el ruidito del cepillo. ¡Qué vida tan perra!. Me pongo a barrer, que ya está bien de aguantar la charla. Acabo de enfrentarme a un rumano, y aquí sí que me descoloca. Cada día me encuentro a uno, prosigue como si me importase, y ya les he avisado, esta zona la hago yo tío, que uno tiene que ganarse el pan. Nada, si ahora va a ser que se gana la vida con el sudor de su frente. Me voy, dice, que aquí está la cosa aburridilla. Pienso entonces que se va en busca de alguien más ameno que la barreta de turno, yo, que le ve desaparecer con alivio.&lt;br /&gt;Continúo con mi labor hasta que llego a una iglesia, punto que marca la hora del bocata. Aparco el carromato, o más bien lo tiro allí donde puedo, y me dirijo al bar de la esquina no sin antes echar un vistacito a la casa de dios, y a tanta pija retrógrada concentrada en sus puertas. ¡¿Un desayunito?!, oigo a mi espalda. ¡No!, otra vez no, ¡dios libérame de esta carga!. Mi ahora eterno amigo parece resurgir de sus cenizas, como no, a las puertas de la iglesia, ese gran lugar de perdón en el que se lavan los pecados a base de limosnitas. Lo ignoro que no tengo ganas de ser amable, y entro en la cafetería. Media hora más tarde salgo, dos euros más pobre, con el estómago a medias satisfecho y cara de resignación, y veo a mi amiguito meterse un bocata tamaño familiar entre pecho y espalda, con un litrito de vino y una sonrisa de oreja a oreja. Rezaré por ti, me dice una de las parroquianas, para que tengas salud. Observo la feliz indigencia del colega. No si yo, con un poco de dinero.....&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-115806648321586732?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/115806648321586732/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=115806648321586732' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115806648321586732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115806648321586732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/09/mi-mundo.html' title='Mi Mundo'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-115747851646871533</id><published>2006-09-05T19:45:00.000+02:00</published><updated>2007-02-06T17:34:32.964+01:00</updated><title type='text'>El Extra</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Por fin he conseguido asimilar mi estúpida predisposición y esa actitud sobradamente participativa que vengo gastando, para terminar aceptando lo ya inevitable: soy Imbécil. Paso importante éste del reconocimiento, sí, aunque a estas alturas sea de poca utilidad.&lt;br /&gt;Me dirijo al cantón, ese destino fatal, voluntariamente, con la cabeza bien alta, que es lo que tienen los estúpidos, la dudosa capacidad de conferir a cualquiera de sus actos una dignidad de risa, pero sobretodo, con una fuerza impensable, y es que voy hasta las cejas de pomada calmante de rápida absorción, y el ibuprofeno, mi nuevo amigo, parece haber dado sus frutos. Llego medio drogada, con una inexplicable sonrisa y una tremenda conformidad. Lo que me faltaba, a estas alturas y me vuelvo hippie. Sonrío al capataz como si en realidad me hubiesen llamado para condecorarme, y ese pitufito, todo él de azul, ni me mira, ni me saluda, ni tan siquiera me dedica un gesto de desprecio. Cambio mi actitud, que los antiinflamatorios no son tan potentes como para frenar mi orgullo, y voy a lo mío. Unos segundos, y me transformo en vaporeta humana. &lt;&lt;&gt;&gt; pienso en un ataque de locura vengadora.&lt;br /&gt;Preparados los útiles de faena, salgo no sin uno de esos graciosos mapitas que esta vez aparece numerado por orden de acción. Papá pitufo me explica, mientras yo miro atenta dando un millón de vueltas al plano para ubicarme. &lt;&lt;&gt;&gt; Elemental, sí; &lt;&lt;&gt;&gt; no hay duda, ¿es que me ve cara de idiota?... puede que sí; &lt;&lt;&gt;&gt; esto empieza a perder toda lógica. &lt;&lt;&gt;&gt; Lo miro confusa. &lt;&lt;&gt;&gt; medito, &lt;&lt;&gt;&gt; &lt;&lt; ¿Y no hubiese sido mejor distribuirlas por colores?, &gt;&gt; pregunto al fin. Él queda estupefacto. &lt;&lt;&gt;&gt; Espera paciente, cosas del cargo, que algo tiene que aguantar para cobrar más que yo. &lt;&lt;&gt;&gt; dice al instante. Y de nuevo, sola, perdida, angustiada, y con una maraña de números en mi cabeza, me dirijo al centro de operaciones.&lt;br /&gt;Llego en un paseíto. Allí, en la calle uno, primera según el orden normal, observo lo que me espera. El sector, calle, tramo uno, o como quiera llamarlo ha caído presa de las hojas de platanero, &lt;&lt; ¿pero es que estos árboles no se podan?, &gt;&gt; digo mientras analizo la situación. Camino un poco y veo que así, en general, todo está igual. Me pongo a ello. Son las siete y media y ya sólo pienso en la hora del bocata, la ambición me ciega, qué le voy a hacer. Cepillo grande, unos giros pélvicos, un montoncito aquí, otro allá, y a recoger con el escobijo y esa pala, mancuerna, con la que voy a muscularme. Dinerito que me ahorro en gimnasios. Misma operación: montoncito, recoger, montoncito, recoger. Así media hora. Casi tengo un tramo completo de calle y me da por echar la vista atrás, pese a las contraindicaciones de mis compañeras. Justo girarme, empiezan a llover cientos de hojas hasta que, de nuevo, cubren todo a su paso. &lt;&lt;&gt;&gt; me digo, y la frustración se apodera de mí. &lt;&lt;&gt;&gt; palabras de ánimo estilo el agotado entrenador de Rocky, que hacen que acabe con ellas a la velocidad del rayo, ¡y ya ha pasado una hora! Jamás saldré de uno. Evito las miraditas de reojo a lo que voy dejando atrás, cuando llega el capataz. &lt;&lt;&gt;&gt; me dice, y me pilla con el escobijo en una mano, la pala en la otra, el cepillo entre los dientes y sosteniendo el carro con un pie para que no caiga calle abajo. Lo miro, y la ira parece crecer en mi interior. &lt;&lt; ¿Cómo?, &gt;&gt; digo con las últimas fuerzas de que dispongo, y pienso en un golpe certero en la puerta, un palazo en el capó, un expediente disciplinario, el despido, y como no, el desahogo, la tranquilidad, la rabia eliminada, mi recompuesta salud mental. Céntrate. Control, control y control es lo que necesito ahora. Inspiro, expiro, inspiro... &lt;&lt; ¡¿no ves la cantidad de hojas que hay?! &gt;&gt; Vaya, parece que esto ha sonado algo violento ¿no? &lt;&lt;&gt;&gt; Y con esto se va. &lt;&lt;&gt;&gt; pienso mientras lo veo desaparecer. Ejercito mi autocontrol para futuras intervenciones de este tipo, pero quién sabe por qué razón, la agresión se me hace cada vez más tentadora.&lt;br /&gt;Continúo haciendo caso omiso de sus indicaciones, &lt;&lt;&gt;&gt; me digo. En esto, se me acerca una mujer camuflada en pellejos que imagino de astracán, típica indumentaria de domingo, misa y cafetito con las amiguitas súper-mega guays. Decido no juzgarla, después de todo, mi pelo es ahora una especie de estropajo informe y he empezado a sudar hasta por los párpados. &lt;&lt;&gt;&gt; pienso, y le dedico mi mirada más amable. &lt;&lt;&gt;&gt; comenta la muy… Mi gesto se desdibuja por la cólera. Cojo la pala, a modo de arma, y la mujer desaparece al instante murmurando no sé qué. Sigo a lo mío. &lt;&lt;&gt;&gt; vaya, parece que el trabajo tiene algún que otro inconveniente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-115747851646871533?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/115747851646871533/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=115747851646871533' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115747851646871533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115747851646871533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/09/el-extra.html' title='El Extra'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-115684610788991561</id><published>2006-08-29T12:07:00.000+02:00</published><updated>2007-02-06T16:49:31.120+01:00</updated><title type='text'>El día después</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Ha sido una noche larga en la que me he descubierto llena de achaques prematuros, y es que mi cuerpo parece haber sucumbido a los excesos. No, si ya lo decía yo, que lo mío no era el trabajo. Con las uñas machacadas, los callos incipientes, las rozaduras camino de convertirse en llagas, los moratones tamaño familiar, los dedos de gárgola, las muñecas abiertas, los labios cortados, una especie de sarpullido en el cuello consecuencia del tan temido nylon y una oculta alergia recién descubierta, digo adiós a la manicura francesa, los zapatos de tacón, las falditas insinuantes, los vestidos provocativos... en fin, adiós a mi ya de por sí escasa vida social. Y es que, me veo a un paso de la mutación genética, con espaldas de nadador, brazos de culturista y callos de cavador de zanjas, una especie de chiwaka sin pelo, ¿puede haber algo peor? Sí, pensar que tengo que volver dentro de cinco días, que ya se me hacen cortos a pesar de estar todavía a lunes. Vaya con el trabajito de ensueño.&lt;br /&gt;Suena el teléfono en esta desesperación mental. Igual me despiden, retumba en mi cabeza la feliz idea. &lt;&lt; ¿Vera?, &gt;&gt; y sólo escuchar su voz la ilusión desaparece de un plumazo. Mi hermano acaba de destruir cualquier ápice de alucinación curativa, sólo me queda engancharme al Reflex. Me pregunta qué hago, y a mí me falta tiempo para ponerle al corriente. &lt;&lt;&gt;&gt; termino diciendo, y me seco el sudor ficticio rememorando lo que ya parece una mala experiencia puntual. &lt;&lt; ¡¿Que trabajas de barreta?! &gt;&gt; y la carcajada me hace sentirme estúpida. Pues no creía yo que fuese a ser divertido. &lt;&lt;&gt;&gt; expresión clásica de mi hermano en una primera fase de incredulidad. Lo confirmo. Vuelve a reír. &lt;&lt;&gt;&gt; comento molesta, a punto de colgar. Y pasa entonces a hablarme de lo que me espera; agujetas, contracturas, luxaciones, sin olvidar los resfriados, gripes, golpes de calor y demás circunstancias consecuencias del trabajo al aire libre. Un día en el campo. Respondo a voces, que ya podía haberme avisado antes, y acto seguido, transmito mi romántica idea del barrendero feliz, a lo que por supuesto, responde con otra sonora carcajada. &lt;&lt;&gt;&gt; y se despide así, ni que me fuera a la guerra.&lt;br /&gt;Me recuesto en la cama haciendo balance de mis comienzos y el teléfono suena de nuevo. Qué rápido ha corrido la noticia, y pienso en mi abuela, mis tíos, mi entorno, habituados a mi profunda aversión a los esfuerzos inútiles. Me vuelvo a equivocar, definitivamente, hoy no es mi día. Es el capataz, ese distante hombre de azul. Me pongo incluso nerviosa, ¿¡qué más quiere de mí!?, y dispuesta estoy a concederle cualquier petición por absurda que sea, sangre del tipo B, un riñón ¿¡qué!? Al final, me ofrece hacer un extra, que no sé lo que es pero me suena a sobreesfuerzo. Mi cuerpo no me responde, y mi mente hace horas que está bloqueada, solidaridad con el resto de los músculos. &lt;&lt;&gt;&gt; repito yo. &lt;&lt;&gt;&gt; afirma con contundencia, &lt;&lt;&gt;&gt;. Reflexiono. Para mí que este tío piensa que soy algo cortita. &lt;&lt;&gt;&gt; y con esto confirmo el dato. &lt;&lt;&gt;&gt; dice él con toda la claridad que puede permitirse. Definitivamente, cree que soy idiota. Hago mis cuentas con rapidez. Libraba cinco días, me llevo uno, ya sólo libro cuatro, y después del martes, sólo me quedan tres. &lt;&lt;&gt;&gt; concluyo abiertamente, y él me cuelga sin dedicarme siquiera una palabra de aliento. Ya es oficial, soy idiota.&lt;br /&gt;Analizo mi situación, o más bien, mi estado, tras decisión tan controvertida. No puedo levantar los brazos, mis articulaciones chirrían, ¿tendré alguna pieza de metal?, estoy a un paso de quedarme tiesa de un lumbago y la ciática está en su pleno apogeo. El dolor es algo psicológico, me repito, y miro la caja de ibuprofeno con ojos de deseo. Vuelvo a hacer mis cuentas, todo un clásico en lo que será mi rutina a partir de ahora. Una cada ocho horas, y pienso, igual con una dosis doble... descartado, me duelen hasta las pestañas, necesitaré drogas más duras. ¿Quién me manda a mí aceptar proposiciones de este tipo?&lt;br /&gt;Me levanto de la cama, se acabó el descanso, y me dirijo inconsciente al cajón de las medicinas, ése lleno de pastillas caducadas. Aspirinas, demasiado flojas; antigripales, de momento no; pastillas efervescentes, y éstas ¿para qué serán? Por fin encuentro algo útil, un par de cajas de antiinflamatorios, unos cuantos relajantes musculares, un par de tubos de crema para la circulación. Creo que estoy servida. Cojo el alijo y selecciono, un relajante muscular y un tubo de crema con el que me embadurno todo el cuerpo. No está mal para empezar. Leo el prospecto de las pastillas, que también podía haberlo hecho antes, nada, no hay peligro siempre y cuando no sea conductor de maquinaria pesada. Dudo por un momento. ¿Estaré dentro de esta categoría? Es igual. Puede producir somnolencia, esto sí que puede convertirse en un problema, a ver quién se levanta a las cinco con semejante sobredosis de sopor. Todo sea por poder moverme mañana.&lt;br /&gt;Caigo rendida, efecto colateral del trabajo. &lt;&lt;&gt;&gt; me repito, mientras cedo al sueño, &lt;&lt;&gt;&gt; Y acabo durmiéndome con la tentadora idea de la insensibilidad rondando por mi cabeza&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-115684610788991561?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/115684610788991561/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=115684610788991561' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115684610788991561'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115684610788991561'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/08/el-da-despus.html' title='El día después'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-115619422753173786</id><published>2006-08-21T23:02:00.000+02:00</published><updated>2007-02-06T16:47:04.647+01:00</updated><title type='text'>Ese primer día</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Por suerte para mi salud a corto plazo, y puesto que el mes comienza un domingo, mi presencia sólo se requiere un día esta semana. Así, para no agotarme en exceso, que como primera toma de contacto no está mal librar cinco días. Pinta bien la cosa, pienso, y aferrándome a ello queda superado lo de tratarse de un fin de semana, cuando todo el mundo libra, y lo de tener que levantarme a las cinco... vale, sin comentarios.&lt;br /&gt;Llega el anhelado día -¿o debería decir noche?- y el despertador, ese oscuro objeto de deseo, empieza a sonar casi cuando termino de rendirme al sueño. Me levanto, esto no es vida, subo las persianas y ¡OH!, comprendo que es noche cerrada ahí fuera, en la calle, mi oficina. Intento mantener la cordura concentrándome en el único factor positivo que encuentro, el dinero, lo que me ayuda a sobrellevar el camino, la inminente incorporación, las presentaciones, y ese uniforme verde que ya me parece todo glamour. Me visto ralentizada por las circunstancias, repito: son las cinco de la mañana, y salgo de casa pensando en las dos, hora de volver.&lt;br /&gt;El tren, el metro y multitud de trasbordos acompañada y por qué no decirlo, amenizada en mi sopor, por lo que me parecen innumerables borrachos, pastilleros, fiesteros y algún que otro currito, precede mi llegada al cantón, &lt;&lt; ¡y aún es de noche!, &gt;&gt; me digo. Llego agotada sólo del trayecto, y presento mi hoja de incorporación al hombrecillo de azul que parece el jefe, perdón, “capataz”, que debo empezar a familiarizarme con el argot propio del gremio. Me disfrazo de duende quitacacas y salgo dispuesta a todo, guantes incluidos, último regalo de la casa. Me informan más o menos -que aquí todo parece revestido de una ambigüedad crispante- de mis deberes, y me dispongo a realizar el primer paso previo a la puesta en escena: el montaje del carro. Sí, yo también pensaba que era una especie de pack. Demasiado fácil. De manera que me lo tomo como un mecano, una obra, una creación a la espera de mis profesionales manos. Escojo uno de esos armazones con ruedas, qué gracia si lleva hasta un cajoncito, y tan entretenida estoy mirándolo que casi me olvido de continuar. &lt;&lt;&gt;&gt; me digo, y trato de hacerme con los más presentables, es decir, nuevos, enteros al menos. Vale, me rindo, cualquiera servirá, después de todo van a ir ocultos con una de esas magníficas bolsas verdes. Ya sólo queda el enorme cepillo, que no sé manejar; la pala de hierro, que apenas levanto un palmo; el escobijo, que no sé manejar; unas cuantas bolsas, que casi no sé ni poner. Basta, a la acción. Observo de reojo mi creación y sonrío satisfecha, nada como si ya lo tuviese todo hecho, y es entonces que me endosan un plano con una barbaridad de calles enrevesadas e ilegibles que según parece conformarán mi territorio. Analizo esta especie de mapamundi asombrada, o mejor, asustada ante el descubrimiento. Y yo que tenía entendido que el margen de acción de un barrendero no pasaba de una calle. Tarde salgo de mi error, y allí me quedo, plano en mano, sin saber qué o cómo realizar tan ardua tarea. &lt;&lt;&gt;&gt; me digo. Me comenta que no iré sola, y yo, en mi ingenuidad, me imagino acompañada de una especie de cuadrilla de diez o quince personas. Una compañera, repito, sólo una, me llevará únicamente para indicarme la posición exacta. Y es ahí que el miedo, por no decir pavor, se revela en un intenso dolor de estómago. &lt;&lt;&gt;&gt; miro mi carro como lo único salvable de mi primer día, &lt;&lt; ¿cómo se hace?, &gt;&gt; y libero de esta forma tan inútil mi desesperación contenida. &lt;&lt;&gt;&gt; respuesta que no admite réplica alguna. &lt;&lt;&gt;&gt; pienso mientras lo miro estupefacta. Visto el éxito de explicación tan elaborada, y a modo de favor personal, define, a grandes rasgos por supuesto, lo de “simplemente barrer”.&lt;br /&gt;&lt;&lt;&gt;&gt; Elemental querido Watson. &lt;&lt;&gt;&gt; ¿cómo no se me había ocurrido? &lt;&lt;&gt;&gt; lo que no deja de ser obvio pese a tratarse de algo que pesa como mínimo tres kilos. &lt;&lt;&gt;&gt; es decir, bordillos; &lt;&lt;&gt;&gt; bonito nombre para lo que simplemente son esquinas; &lt;&lt;&gt;&gt; agujeritos donde están plantados los árboles; y como no, las aceras, el tramo más próximo de la calzada, los bajos de los coches, los carteles, la publicidad... ¡todo! &lt;&lt;&gt;&gt; me digo cuando estoy a punto de llorar. &lt;&lt;&gt;&gt; y me lo dice así, tan tranquilo, mientras yo me alejo tratando de dilucidar a qué se referirá con semejante expresión.&lt;br /&gt;Llego al campo de batalla, &lt;&lt;&gt;&gt; pienso, hasta que descubro el infierno materializado. Dios no existe y el demonio se ha apoderado de la ciudad para torturarme. Zonas conflictivas: los arroyos, cubiertos de hojas hasta donde la vista alcanza, y donde no, porque parece un manto interminable, ¡¿cómo pueden circular los coches?!; los encuentros, ni los veo entre tanto matorral; los alcorques, ¡dios mío!, ¿dónde están los alcorques?; las aceras, ¡ah!, pero es que aquí había una acera... bonito descubrimiento; por no hablar de la carretera que ni se ve, los carteles que parecen ya empapelar las paredes, me pregunto que habrá debajo. Reflexiono. ¿A qué se refería exactamente con “lo gordo”?.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-115619422753173786?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/115619422753173786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=115619422753173786' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115619422753173786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115619422753173786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/08/ese-primer-da.html' title='Ese primer día'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32729760.post-115558853377802461</id><published>2006-08-14T22:26:00.000+02:00</published><updated>2007-02-09T10:00:06.555+01:00</updated><title type='text'>La Llamada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:100%;"&gt;Hoy el teléfono ha sonado insultantemente temprano, las 9:00, hora intempestiva en el hogar de una parada de larga duración como yo.&lt;br /&gt;“¿Vera Martín?”, ha preguntado una voz cristalina, de seguro despierta horas antes. Y yo, como no podía ser de otra forma, he confirmado el dato a lo Bonnie Tyler, por no decir el Padrino en sus horas más bajas. En fin, ¿qué esperaban?&lt;br /&gt;En cualquier caso y pese a mi indiferencia inicial, trance o más directamente sueño, me han ofrecido un puesto de trabajo que, quién sabe si por torpeza u olvido, ni recordaba haber solicitado. Obviamente -recordemos que aún estaba acostada a las 9:00- he aceptado sin demorarme en cuestiones inútiles, total, para terminar aceptando...&lt;br /&gt;De manera que, feliz pese al madrugón, cualquiera lo diría, me he levantado de un salto y he proclamado a los cuatro vientos, “¡voy a ser barrendera!” Así, con semejante seguridad y aplomo, como el que acaba de ganar una plaza de funcionario. Y es que, qué más se puede pedir. Me acababan de ofrecer convertirme en operaria de limpieza viaria, así como suena. Vida ésta de lo más ociosa, un paseíto mañanero, una dejada de cepillo, un échame en la bolsita ese chicle, y a alternar, parte fundamental en la rutina de un barrendero. Que si hoy charlita con el portero, que si mañana con el de los periódicos, con el tendero, con el jubilado de turno... y a final de mes, ¡a cobrar! Vamos que me había tocado el gordo.&lt;br /&gt;Puesto que debía personarme lo antes posible en la oficina, me quito las legañas con un movimiento rápido de muñeca, y me visto con una informalidad buscada para la ocasión, que una no puede aparecer de cualquier forma. Un vistazo, una mueca de satisfacción, y rauda me dirijo a mi destino.&lt;br /&gt;Allí, recuperada del trayecto, un metro atestado, un autobús a reventar, el suave golpeteo de las gotas de lluvia despeinándome, me digo, “¡vas a romper!” Y es en este momento que pienso en el primer sueldo, con el que me plantearé al fin la tantas veces pospuesta emancipación; la primera paga, con la que me iré de vacaciones; la segunda paga, con la que me regalaré un coche; y ya puesta, los pluses, los extras por antigüedad, los préstamos fáciles, los días de libranza, la casa en el campo, el perro, el novio encantador, los cruceros por el mediterráneo... y paro en seco cuando en respuesta a mi ánimo desenfrenado y a mi imaginación desbordante, recibo un S.D.F. Así, a bocajarro. Y es que resulta que el contrato es sólo de sábados, domingos y festivos, como refuerzo para la caída de la hoja. "Cutre forma de salir del paro", pienso yo. Un análisis rápido de la situación, una suma por aquí, muchas restas por allá y mis fantasías se vienen a bajo al momento. Adiós casa en el campo, adiós perro, adiós novio encantador, por no hablar del crucero claro. Por suerte aún me queda lo del trabajo relajado, el aire fresco de la mañana, la hora del bocata, las tertulias interminables, la ciudad a mis pies, que visto así, no hay trabajo mejor.&lt;br /&gt;Distrito Salamanca, turno de mañana, escucho. Esto, igual hay a quien le suene a gran oportunidad, a más tiempo útil, libre, aprovechado o como quiera llamarse, y yo no es que esté por quejarme de cada insignificancia, pero es que este digamos, &lt;em&gt;detalle&lt;/em&gt; sin importancia, supone levantarse a las cinco de la mañana, un fin de semana, que por mucho que insistan, muy sano, muy sano, no debe de ser. Sin embargo trato de buscar el lado positivo al asunto, a saber, increíbles amaneceres, el olor a césped salpicado de rocío, el tráfico fluido, el silencio, la paz, la soledad... ensombrecido todo ello por el interminable viaje en metro, el borracho del asiento de al lado, el frío desesperante, el incesante ruido de los coches, el olor a tubo de escape requemado, la multitud de fiesta, las sirenas, las alarmas ultrasensibles, los perros exaltados, los dueños irritables, en fin, ese tipo de &lt;em&gt;detalles&lt;/em&gt; que hacen grande una ciudad. Pese a todo, y con mi ilusión intacta, firmo el contrato convencida de mi gran acierto.&lt;br /&gt;Pronto me indican dónde dirigirme a recoger el uniforme. “¡Es verde!,” me digo al verlo, “con lo poco que me favorece el color, y amarillo reflectante, con lo que atrae a los mosquitos". Pero nada, lejos de amilanarme, tomo aire y pienso “verde evocador, verde pradera, verde ecológico, verde césped, verde primaveral... ¡verde mierda!, ningún pantalón me vale. ¿Qué clase de enano mental confecciona los trajes? &lt;em&gt;El Corte Inglés&lt;/em&gt;”, leo en la etiqueta. Deben pensar que únicamente existen bajitos escuálidos u obesos gigantes, porque no hay manera. Ahora entiendo los problemas de Cantinflas. Bien, vuelvo a tomar aire profundamente. “Talla P y ya me las arreglaré.” Solucionado el escollo me obsequian con una camisa verde, gorra verde con visera estilo Mc. Donalds vegetariano, chaqueta verde, zapatos, toalla, pastilla de jabón... ¡Por dios!, ¿es que voy a ingresar en el ejército? Lo guardo todo en la enorme bolsa verde de basura que me acabo de agenciar y abrumada, o mejor, angustiada tras tantos presentes, vuelvo a casa.&lt;br /&gt;De camino, algo más tranquila, una duda me asalta, ¿será que tenía una idea equivocada? Medito. Bah, seguro que no.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32729760-115558853377802461?l=juanamaltiempo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/feeds/115558853377802461/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32729760&amp;postID=115558853377802461' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115558853377802461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32729760/posts/default/115558853377802461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanamaltiempo.blogspot.com/2006/08/la-llamada.html' title='La Llamada'/><author><name>Juana Maltiempo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10907544735143575004</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
